En el último post del plan de marketing que puedes encontrar en este blog, hablamos de cómo gestionar la reputación de tu negocio.

En esta entrada pretendemos reunir todas las piezas de nuestro plan de marketing global para obtener la mejor respuesta o valoración de nuestros clientes.

Comenzamos…

1. ¿Qué es lo que más valoran tus clientes?

Si investigamos un poco, o si tenemos una experiencia contrastada en el sector, podemos conocer las preferencias de los clientes en cuanto a nuestros servicios. Debemos asegurarnos de obtener la información de fuentes contrastadas y de encuestas de elaboración propia.

Obtener una visión global con datos cuantitativos y cualitativos nos permitirá conocer más a nuestro cliente objetivo, y con ello podremos generar una reputación orientada a los más valorado por nuestros clientes.

2. La transformación de los clientes

Otro componente necesario, es resaltar la transformación del cliente con el resultado de nuestros servicios. Esta transformación es la que aspira obtener cualquiera con la misma necesidad, y si además supera alguna objeción común mucho mejor.

A modo de ejemplo, si habláramos de un tratamiento de implantes dentales podríamos tener el siguiente testimonio:, “tenía mucho miedo a ponerme un implante, pero la verdad es que el doctor me tranquilizó bastante y vi que al final no era para tanto, no tuve ningún dolor y las molestias fueron leves, además me sorprendió ver que el resultado era totalmente natural al aspecto de mis otros dientes. Totalmente recomendable”

Importante también, tener comentarios de las diversas ramas de servicios que tengamos en nuestro negocio, porque el cliente que después de leer unas cuantas reseñas favorables de otros servicios, el clic que se activará en su cerebro a visitar tu negocio, será cuando lea una reseña similar pero específica del servicio que requiere.

Si tuviéramos que repartir un peso de los comentarios, lo más recomendable es repartirlos en función del peso que le quedamos dar a nuestro catálogo de servicios y el tráfico de clientes en cada una de ellas. 

3. Expresión natural en los comentarios

No sé si te has fijado, que el comentario del ejemplo anterior parece recogido de hemeroteca, y luce poco natural, y así es, por lo que hacer escribir comentarios a amigos o incluso hacerlos uno mismo, es una forma de hackear nuestra reputación, pero que puede cantar si no se hace bien.

Además, si luego la expectativa generada es inferior a la calidad del servicio, habremos hecho algo contraproducente, lo que coloquialmente se denomina: “pan para hoy, y hambre para mañana”.

Lo mejor es que los comentarios sean de clientes, porque eso dará un color y aspecto natural a nuestra reputación, si tienen errores de expresión o incluso ortográficos mejor, porque le añadirán realismo a la valoración.

 

4. Adáptate a las nuevas tendencias

A lo largo de este blog, también hablamos de las tendencias del marketing digital, y quería aprovechar este punto para volver a insistir en la tendencia alcista en el uso de medios en formato vídeo.

Invertir en grabar testimonios con buena calidad audiovisual de nuestros clientes, así como el resultado de los servicios, es un motor muy potente para invitar a nuevos clientes.

Estos vídeos, insisto tienen que ser de alta calidad, con efectos y música al ser posible, pero sobre todo donde el cliente se exprese de forma natural y se vea reflejada la emoción en la transformación que le ha supuesto el servicio.

Importante también, resaltar los beneficios y minimizar las posibles objeciones y falsas creencias.

La secuencia correcta sería:

  1. Antecedentes del cliente (antes): Qué le motivo a venir, que miedos tenía, que deseos y expectativas.
  2. Transformación (después): Qué sintió al solucionarlo y de qué beneficios disfruta.
  3. Presentación (quien es): Cómo se llama el cliente y cual ha sido su experiencia.
  4. Recomendación (llamada a la acción a otros clientes): invitación del paciente a disfrutar de nuestro servicio.
Esta es la secuencia con más impacto, porque lo que pretendemos es fijar la atención del espectador, primero agitando su estado actual, puesto que nuestro cliente potencial es el que no ha solucionado el problema y estará en el estado del antes.

Luego, le vamos a generar el deseo, mostrándole la transformación, la que el puede obtener.

El tercer punto, le mostramos que la persona que está al otro lado es un cliente real, qué ha pasado por el mismo punto y que desvela la experiencia.

Y en el último, es una llamada o invitación de nuestro cliente a que no espere más y solucione su problema.

Hacer esto bien, es muy poderoso, es cómo tener un conocido que te está diciendo ve allí, son los mejores y tienen lo que necesitas.

Aunque sea un trabajo tedioso, el impacto que genera esto es incalculable en tu reputación, y en el futuro de tu negocio, así que te invito a que lo pongas en práctica.

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